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Jose María García-Hoz

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Artículos, reflexiones, cuentas y cuentos, conferencias y exabruptos de un veterano periodista.

¿Quieres cenar con Clooney y Obama, en casa de George? Compra papeletas o paga 40.000 pavos

El equipo de campaña para la relección de Barack Obama ha dado una vuelta a la formula clásica de montar una cena con el candidato a la que cualquiera está invitado, siempre que pague una cantidad astronómica como contribución a financiar la campaña.

El equipo electoral de Obama organizó el jueves una cena de este tipo con un anfitrión de mucho tirón: George Clooney y, además, en casa del propio actor. Los asistentes pagarían 40.000 dólares, una pasta a la altura de los personajes y de las carteras de Hollywood.

Días antes del evento, algún geniecillo tuvo una idea mejor: ¿Por qué no aprovechar el tirón popular de George Clooney rifando dos invitaciones entre los que compraran papeletas a tres dólares cada una.

Amistades peligrosas

¿Quién resiste la curiosidad de ver la casa de George por precio tan modesto?. Se vendieron papeletas a cascoporro de forma que la cena produjo un ingreso de ¡12 millones de dólares!… Desde que empezó la campaña, nunca se habían obtenido tantos ingresos en un acto electoral.

El 1 de marzo en una cena-party más convencional, en casa de uno de los barones de Wall Street, el mega millonario Stephen Schwarzman propietario de la megagestora  Blackstone, la recaudación fue solo de 5 millones de dólares… Y además, Obama tuvo que sufrir los reproches de quienes le decían que no se puede por la mañana desayunar con ácidas críticas  los tiburones de Wall Street, y por la noche cenar con uno de ellos. No es coherente criticar a su contrincante Mitt Romney porque hizo su fortuna en Wall Street, mientras acepta el dinero y el apoyo de viejos colegas y amigos de Romney.

 

¿Buscan especuladores? Aquí tienen uno: Dar Management

Dart Management es un fondo buitre que acaba de hacer un gran negocio con la deuda soberana de Grecia. ¿Carroñero? ¿Especulador? No,  simplemente invirtió si estar sujeto a las órdenes del Gobierno.

El martes 14 de mayo, Grecia hizo frente al pago de 436 millones de euros a los tenedores de bonos del país que vencían ese día. Asegura el Herald Tribune que prácticamente el 90 por ciento de todo ese dinero pagado por Grecia, en un momento de la parálisis política de un país incapaz de formar Gobierno, fue a parar a la caja de un opaco fondo de inversión llamado Dart Management, con domicilio en las islas Cayman.

Dart Mangement es uno de los mundialmente conocidos fondos buitres, cuya operativa se repite desde hace años, hoy es con Grecia y ayer fue  con los países latinoamericanos en crisis: cuando algún Estado presenta problemas de repago de su deuda  los fondos buitres compran bonos por sesenta o setenta céntimos a los inversores originales que pagaron un euro, pero que se acongojan pensando en que Grecia no devolverá nada.

Hasta el martes pasado, Dart Management corrió el riesgo –sin duda alto — de que Grecia no devolviera el cien por cien del dinero de los bonos; no ha sido así, y dado que la operación ha resultado altamente rentable, es posible que Dart Management y compañía insistan en esas operaciones mas que especulativas, carroñeras: ver el campo donde las reses tienen problemas para despedazarlas.

¿Carroñeros? ¿Depredadores? ¿Qué nombre merece quien hace una fortuna con la ruina de otros?. Sin duda, a cualquier persona del común –empezando por un servidor– se le pone la carne de gallina al tener noticia de estas operaciones especulativas. Pero pasado el susto, uno se pregunta por qué Grecia ha llegado al punto de tolerar estas especulaciones, por qué la gente común  aceptó vender sus bonos griegos con mucho descuento a un fondo buitre : pues por la sencilla razón de que temían perder todo el dinero invertido.

¿El problema es que existan buitres o que haya ganaderos descuidados que permitan la enfermedad de las reses?. En este desagradable asunto, los paganos han sido los bancos griegos que, sin comerlo ni beberlo, tuvieron que aceptar comprar bonos soberanos al cien por cien de su valor, y posteriormente aceptar la rebaja de un 25 por ciento en lo invertido. Compra y depreciación decretadas ordenadas por el Gobierno de Atenas.

En realidad Dart Management sacó un beneficio guapo porque actuaba al margen de las órdenes gubernamentales: compró bonos griegos porque vió una oportunidad y no aceptó rebajar su precio… ¿Qué hubiera hecho usted con su dinero? ¿Seguir las órdenes del Gobierno griego o buscar su beneficio?

 

 

 

 

 

 

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Sobre el autor

Madrileño de 1946. Empezó a trabajar como periodista en Barcelona, durante el otoño de 1966. A lo largo de su vida profesional ha tratado prácticamente todos los temas, salvo sucesos, pero siempre se ha encontrado más cómodo en el periodismo económico.

El 16 de septiembre de 2009 empezó este blog en lainformación.com. Después de 43 años de oficio, resulta casi obligada la experiencia de la Red.

Al margen de coyunturas más o menos duraderas, cree que la crisis de la prensa escrita en España se debe, sobre todo, a la renuncia de los medios a cubrir con dignidad su papel de servicio al público, al común de la ciudadanía, en lugar de a las oligarquías políticas, financieras o empresariales.

Sus referentes profesionales son Raymond Cartier, Indro Montanelli, Josep Pla, Manuel Chaves Nogales y tantos periodistas norteamericanos capaces de sacar la historia interesante y reveladora que hay detrás de cualquier suceso, por banal que este parezca. También hay extraordinarios periodistas españoles, muertos y vivos, pero su enumeración resultaría inevitablemente parcial.

Sus dos grandes decepciones profesionales han sido no escribir nunca para Time y para The Economist, así como la relación de grandes profesionales que se pasaron al otro lado de la barra. Cada uno toma las decisiones que le parecen más acertadas, pero sería bobo ignorar que el desfile de periodistas desde las redacciones hacia gabinetes de comunicación es otra de las causas de la mala prensa.

En 1970 casó con la mujer de sus sueños, han tenido nueve hijos y una partida de nietos. Es inmensamente feliz y le gustaría ser bueno, en el buen sentido de la palabra.